Alejandro Mendoza Gamiño

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Innovación Educativa

¿Cuáles son los enfoques para el aprendizaje del siglo XXI?

Una sólida cultura digital en las instituciones educativas; la educación como servicio; y un enfoque de aprendizaje centrado en el alumno son los nuevos paradigmas para la educación del siglo XXI.

Innovación Educativa, EraDigital, Alejandro Mendoza Gamiño

Las transformaciones que plantea la globalización y el posmodernismo como elementos subyacentes al contexto de la problemática que se presenta en la institución académica contemporánea, nos llevan a debatir sobre la concepción de nuevos paradigmas, nuevas teorías de aprendizaje y modelos pedagógicos innovadores que dentro de un marco general nos permitan asumir el reto de fondo de la educación del siglo XXI catapultado por las TIC en los procesos de formación.

El nuevo rol de los principales actores del proceso educativo así como una cultura digital sólida son factores determinantes para poder enfrentar los desafíos en todos los niveles del ámbito educativo. Desde las modificaciones en la cúpula de la institución académica protagonizada por áreas de gestión y liderazgo empoderadas a la hora de introducir las tecnologías de información y comunicación en el proceso de enseñanza-aprendizaje, hasta el nuevo enfoque y el modelo pedagógico que deben adoptar los profesores y alumnos dentro del aula.

En el siglo XXI han surgido nuevas teorías del aprendizaje para la denominada era digital, sin embargo estos nuevos enfoques conviven con las teorías constructivistas y conductistas, las cuales son aún vigentes en la práctica cotidiana en las instituciones académicas. Por lo que es necesario analizar en su conjunto los distintos enfoques a fin de comprender sus principios fundamentales y su aplicabilidad en el contexto actual.

Alejandro Mendoza Gamiño, Innovación Educativa, Enfoques del Aprendizaje para la Era Digital

¿Cuáles son los problemas más relevantes de la institución académica contemporánea?

 Los grandes cambios que ha impuesto la globalización, la educación influenciada por los medios tecnológicos, la falta de un enfoque filosófico apropiado a la época contemporánea y la necesidad de recuperar la orientación humanística de la educación parecen ser los asuntos relevantes que debe atender la institución académica contemporánea.

Innovación Educativa, Problemática de la Institución Académica, Alejandro Mendoza Gamiño

Nos referiremos a la Institución Académica no como un lugar sino como un concepto, la idea de organismo que cumple con una función de interés público, cuya razón de ser y proyección se materializa al dar cabida a los planteamientos del ser humano como centro de toda atención y como artífice de la cultura y la educación en su más amplio concepto. Un ser humano que asimila la necesidad de profundizar en el conocimiento social, de su comunidad y de su entorno, articulado con el conocimiento globalizado.

La globalización y el enfoque posmodernista plantean nuevos paradigmas en los distintos ámbitos de la cultura contemporánea, desde las artes, la arquitectura, las ciencias, la tecnología, las ciencias sociales, la política, la filosofía, hasta las múltiples disciplinas humanísticas, siendo estas últimas las que han tenido un menor protagonismo que el resto de los saberes en el contexto global, sin embargo, cabe recordar que la educación ha sido la esencia de las humanidades desde sus primeros orígenes ya que la formación para el perfeccionamiento intelectual es quehacer fundamental de las humanidades, no podría ser más pertinente un resurgimiento de los valores humanistas como nuevo enfoque de la educación en esta época marcada por la crisis en los valores de las nuevas generaciones, que con el afán por lo nuevo y lo tecnológico, se han olvidado de cultivar la sana relación con su propio ser y con la humanidad ahora globalizada, la mediatización de los saberes por un lado ha generado el acceso a informaciones y a personas diversas y distantes, pero el crecimiento personal y la formación integral que nos lleven a una mayor conciencia y al perfeccionamiento de la humanidad no pueden darse por hecho con el simple acceso a la información, más allá de la impartición de un currículo como el de las instituciones académicas de hoy, donde lo que se busca es desarrollar habilidades y destrezas, sobre todo las llamadas competencias, que son en su mayoría técnicas, aplicativas y en muchas ocasiones con orientaciones mercantilistas y competitivas, que a lo sumo se ocupan de desarrollar habilidades de comunicación, búsqueda y análisis de información, pero pocas veces enfatizan la dimensión moral, ética y estética, ya no digamos espiritual, esos aspectos tan importantes ahora solo se cubren con una consulta al psicólogo o con una plática entre los amigos o compañeros en un bar.

No menos importantes son las carencias materiales y de organización que definen la problemática de la educación, como son la escases creciente de los recursos públicos para la educación, la privatización y comercialización de la formación, que se ocupa más de ganar utilidades y llegar a las masas que de formar de manera integral a los individuos, la crisis en la estructura organizacional de las instituciones académicas, con reducciones progresivas de su plantilla laboral, la estandarización del currículo, con la consecuente degradación del aprendizaje y de la capacidad de creación, el gran desfase entre el tipo de formación que la sociedad exige y la formación que se imparte en las instituciones académicas, la feroz competencia y el alto nivel de especialización que se requiere ahora en cada campo del conocimiento, la digitalización y virtualización de los contenidos curriculares, además la presencia de un gran número de dispositivos electrónicos para acceder a la información que son en sí mimos un campo nuevo de aprendizaje para alumnos y maestros.

Diversas son las aseveraciones que se han formulado en relación a la problemática de la institución académica contemporánea. Debido a la gran complejidad de esta situación se han generado opiniones muy variadas, algunos autores sugieren la necesidad de un cambio en el enfoque filosófico en la educación (Lampert, 2008), hay opiniones que sugieren retomar los valores y la herencia humanística de la antigüedad como garantía de éxito y posibilidad de futuro, el perfeccionamiento del hombre a través de la institución académica, con el ideal de elevación intelectual y moral, cívica, espiritual y artística, asumir la idea originaria y clasística, pitagórica y taoísta de armonía como belleza (Aullón, 2010), también se ha hecho referencia a la situación de “miedo absoluto” y a los altos índices de ansiedad y depresión, que prevalecen como reacción generalizada ante la competencia deshumanizada que ha generado la globalización y que se sustenta en buena medida en la formación de profesionales que se gradúan con una ética cuestionable desde las instituciones académicas actuales (Trueba, 20130).

La situación de descontrol y cambio que se vive a nivel global ha sido explicada con la tesis del choque entre las instituciones de la segunda y la tercera ola (Toffler, 1990), lo que se refiere al conflicto derivado de la transición entre las instituciones de la era industrial y las de la era de la información. Las formas en que se configuran las organizaciones han sido modificadas por cambios en la concepción del espacio y el tiempo, además de una nueva manera de generar el conocimiento propia de una sociedad más inter-conectada y con mayor acceso a la información (Toffler, 2006).

Entre los mayores cambios que se están generando a nivel global y que afectaran la forma en que se educa en todo el mundo durante los próximos 10 años, el Future Trends Forum (FTF, 2013) ha detectado lo siguiente: un auge creciente de los países como Brasil, Rusia, India y China debido a un mayor flujo de capital hacia esos países; cambios demográficos con grandes aumentos de población en África y un envejecimiento de la población en Europa, China y Estados Unidos; en el campo intelectual se subraya la escasa integración que existe aún entre distintas redes científicas. También se ha señalado la falta de los valores éticos fundamentales como una cuestión subyacente a la crisis global que prevalece, se habla de “el capital espiritual” como un recurso necesario para un crecimiento sano y sostenible (Song, 2013).

Con el fin de atender estos grandes retos de la educación para el siglo XXI, se han hecho propuestas que sugieren un decálogo de principios que van desde la educación universal, global y prioritaria para todas las naciones, hasta la democratización de la educación para hacerla accesible a toda la población, y la educación integral que incluya inteligencia emocional, creatividad, valores, imaginación, expresión corporal, capacidad de concentración, entre otras propuestas (FTF, 2014).

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¿Cuál es la teoría del aprendizaje más adecuada para la era de la información?

La influencia de la globalización y la filosofía de la posmodernidad empujan a la actual sociedad a adoptar una pedagogía online que permita la expresión individual de la identidad y entre otros aspectos sugiere una desinstitucionalización de la educación.

Posmodernismo, globalización y educación

Ante los cambios que sugiere la Globalización y el enfoque de la Posmodernidad, es necesario analizar cuáles son los ajustes que se deben realizar en la educación para responder a los retos del nuevo contexto de la sociedad globalizada, la cual ha sido habilitada con nuevos medios de comunicación, que facilitan la expresión de múltiples voces, donde lo relevante parece ser la expresión de la identidad individual. En este análisis se identifican los rasgos de la posmodernidad y la influencia de la globalización con el fin de detectar los asuntos de interés para la nueva agenda de investigación en el campo de la educación ante la realidad actual  de la globalización.

La posmodernidad, inicialmente relacionada con las innovaciones artísticas, tecnológicas y científicas, aun refiere a un proyecto que continúa en evolución, con rasgos que continúan conformando tendencias derivadas de este movimiento. Algunos autores consideran que el tiempo de la posmodernidad ha concluido y plantean nuevas propuestas sobre los paradigmas que consideran vendrán en el futuro, mientras otros proponen la concepción de enfoques con  derivaciones más elaboradas y adaptadas a la realidad de los últimos años pero tomando como base las ideas originales de la posmodernidad, otros retoman aún los conceptos de la modernidad con adaptaciones al contexto actual.  Entre las categorías más conocidas y reconocidas dentro de las teorías de la Post-Postmodernidad figuran Altermodernidad (Bourriaud),  Hipermodernidad (Lipovetsky), Automodernidad (Samuels), Merformatismo (Eshelman), Digimodernismo (Kirby) o Metamodernidad (Vermeulen y Van Der Akken).

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